sábado, 2 de mayo de 2015

LA VIDA DE LA PAREJA CONYUGAL DEBE ESTAR DEBIDAMENTE REGULADA POR UNA ALIANZA QUE SE FORTALEZCA EN LA UNIDAD DE CRITERIO, Y DEFINA QUE LA FELICIDAD DEL CÓNYUGE TIENE PRIORIDAD, CONTRIBUYENDO VOLUNTARIAMENTE CON EL DIVINO FLUIR EN UNA DIVINA ORDENACIÓN.

LIMA - PERÚ  SÁBADO 02 DE MAYO DEL 2015

COMENTARIO EXEGÉTICO DE LA PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A LOS CORINTIOS

Primera de Corintios 7:3-6.

"El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento".

*** El contexto de la vida conyugal implica compromisos de orden muy peculiar para la vida en pareja. Y Pablo, no se calla nada, penetrando en el ámbito correspondiente. Toda relación pactual implica privilegios y responsabilidades. Los primeros, son recibidos con agrado; los segundos, suelen ser rehuidos. Ya sea por las gratificaciones (sexuales en el varón; y económicas en la mujer), la pareja va a tener aflicciones, en especial en el asunto del control, que casi siempre es motivo de lucha en los hogares que no se acoplan al orden divinal. 

*** Un domino machista y abusivo es totalmente opuesto a lo ordenado por Dios, quien desea una relación llena de dicha y felicidad para ambos; asimismo, cuando la mujer se constituye en "el hombre de la casa", asumiendo un control en todas las áreas, desplazando al varón por los motivos que fuere; desde la incompetencia administrativa, hasta la voluntaria cesión de las responsabilidades por el abandono de las mismas, dejando en manos de la mujer la tarea que le es propia al varón por divina asignación. 

*** Los hogares mal avenidos pueden parecer felices, pero si el orden divino no prima en los tales, se está siguiendo una premisa diabólica: Serpiente, mujer, varón; en lugar del orden divinal: Dios, varón, mujer, que fue lo que Dios instauró y bendijo en el Edén.

*** El cumplimiento del deber conyugal, en ambos, no debe ser rehuido. El hombre suele cerrar su billetera o sus cuentas ante el desbande de la mujer, quien no tiene un placer mayor que gastar el dinero a manos llenas, positiva o negativamente. Las necesidades, son algo que debe ser suplido en todo trance; pero las vanidades, son una amenaza a la economía hogareña, poniendo en riesgo a la familia entera, siendo causal de división. 

*** El sexo es una prioridad para el varón; para la mujer, no necesariamente. Él, pues, usará el dinero como su recurso; y ella su sexo; sujetándose el "amor" a estas dos premisas básicas, desestabilizando a la pareja y al hogar. Por ello es que el apóstol apela a que tales cosas no sean los fundamentos para un divorcio a futuro. 

*** Sólo la dedicación a la oración en un sentido esencial debe ser el motivo del alejamiento físico de la pareja, debiendo volver a juntarse para no ser el blanco de la lujuria, la fornicación o el adulterio (Pablo entiende la aflicción de la carne, no mirándola como pecado, sino como algo muy natural en la vida de pareja). La incontinencia puede traer resultados desastrosos, y el apóstol nos llama a la prudencia.

*** Aunque este consejo no es un mandamiento divino, hemos de considerarlo como una genial admonición, pues nos ubica en un contexto ideal que hará funcional la vida matrimonial. Cuando el sentido de  pertenencia es captado por cada integrante de la pareja, los reclamos les serán una cosa extraña, y la unidad binaria se fortalecerá, consolidando la unión matrimonial, extendiéndose la felicidad en medio de gran fidelidad. Dejemos al enemigo sin "caldos de cultivo"; sin opciones para hacernos caer a causa de nuestros descuidos o liviandades,

EFRAÍN ARTURO CHÁVEZ ESPARTA  02/05/2015

2 comentarios:

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  2. LA VIDA CONYUGAL TIENE SUS PLACERES Y SUS TROPIEZOS. SI NUESTRO EGOÍSMO NOS INSTA A MIRAR A LA PAREJA COMO AQUELLA PERSONA QUE TIENE QUE HACERTE FELIZ A TI, ESTÁS MIRANDO LAS COSAS AL REVÉS. SI, EN CAMBIO, ACOMODAS TU CORAZÓN PARA PROMOVER LA DICHA DE TU PAREJA, TU TRABAJO DE AMOR TE PROCURARÁ GLORIOSAS COSECHAS, Y DESCUBRIRÁ QUE TU GOZO ESTÁ EN DAR COMO UNA BIENAVENTURANZA, OBTENIENDO LA DICHA DE RECIBIR EL FRUTO DE TU BONDAD, MULTIPLICADO POR LA DEIDAD.

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