martes, 12 de julio de 2016

HEMOS DE ESTAR MUY ATENTOS A CADA UNO DE LOS ASPECTOS QUE EL APÓSTOL DESARROLLA AQUÍ, PUES DE ESE MODO LLEGAREMOS A ENTENDER CLARAMENTE TODO LO INHERENTE A NUESTRA REDENCIÓN. LA MISMA NECESIDAD TENEMOS TODOS, LA MISMA SOLUCIÓN NOS ES REVELADA. ¡FUERA ORGULLO RELIGIOSO! ¡FUERA TODA IDOLATRÍA Y TODA IGNORANCIA!

LIMA - PERÚ  MARTES 12 DE JULIO DEL 2016

COMENTARIO EXEGÉTICO DE LA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS ROMANOS

Romanos 3:25-31.

"A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,  con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también Dios de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Luego por la fe invalidamos la ley? en ninguna manera, sino que confirmamos la ley".

*** (Introducción) El trabajo de amor de nuestro Señor y Dios, había de ajustarse a todo lo indicado por la ley para que Dios nos fuera propicio (favorable), y la sangre del sacrificio era puesta sobre el Propiciatorio, el mueble que servía de tapa al arca del pacto, donde la sangre era depositada para que la Deidad, viendo satisfecha su justicia, se abriera a la comunión y la comunicación con su gente redimida y restaurada al pacto (Ex.25:22). La sangre del Señor Jesús, derramada en expiación en el propiciatorio del Calvario nos llama a tener fe en ella como el pago cierto y final por nuestra redención, y al conjuro de su colocación en el propiciatorio, el Padre se abría a la comunión con sus redimidos. La manifestación de la justicia divina hacía notorio que él aceptaba a todos, judíos y gentiles de un solo modo, aplicando su justicia a ambos por igual, porque la necesidad era una sola, y de este solo modo podía ser cubierta. El sacrificio satisfacía la justicia que la santa ley solicitaba, vindicando Dios su justicia, e impartiéndola a todos por la vía de su gracia.

*** (Ro.3:25) Antes de que llegara el sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario, todos los pecados eran "cargados a la cuenta del tal", para que su validez se confirmara, vindicando la justicia divina y abarcando toda la cronología humana. En la figura del Candelabro o Menorah, hay tres brazos a la derecha y tres a la izquierda de la caña central, trayendo todo este asunto desde Adán hasta Cristo, y de éste, hasta el último de los redimidos entre los gentiles y judíos que habrán de ser abarcados por su gracia. Dios, pues, nunca sacrificó su justicia, sino que la usó convenientemente según el ritmo de las edades, pudiendo mostrarla a todos con el levantamiento de Jesús de entre los muertos, impartiéndonos vida de resurrección (Ro.11:15). Hemos de recordar que todos los sacrificios hechos antes del Calvario, mostraban una "justicia suspendida", la misma que debía ser aplicada cuando el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo fuera ofrecido para la divina satisfacción, en el centro de los tiempos, para asegurar dicha justicia en los tiempos postreros, para los que los hemos alcanzado ¡Aleluya! No debemos confundir el "PASAR POR ALTO" con el perdón o la remisión, pues ello es obra de la paciencia de Dios; mientras que el perdón o remisión son obra de la gracia de Dios. Lo primero, postergaba; lo segundo, quitaba definitivamente.

*** (Ro.3:26) Por ello Pablo se expresa así: "Con la mira de establecer EN ESTE TIEMPO SU JUSTICIA, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es la fe de Jesús" (Ro.3:26). Nosotros nos movemos en la absoluta certeza de la dignidad que se nos asignara como herederos de Dios y coherederos con Cristo (Ro.8:16-17). Dios levanta indemne el estandarte de su justicia, vindicada en los tiempos, para impartírnosla gratuitamente conforme a su bondad para con nosotros: su gracia.

*** (Ro.3:27) Cabe aquí la pregunta acerca de la jactancia. De qué podían enorgullecerse después de haber visto persuadidos por Dios su absoluta miseria, teniendo que venir en completo desvalimiento para asirse de la benevolente mano de Dios que les ofrecía su gracia en la forma de justicia adjudicada. Así, pues, la ley de las obras, los condenaba eternamente; en cambio la ley de la fe (¡Ojo con esta expresión, pues implica un valor absoluto y trascendente!) los salvaba eternamente. No hay nada de qué jactarse, sólo motivos para agradecer al Padre por su bondad infinita.

*** (Ro.3:28) Aquí, Pablo afirma categóricamente que lo inherente a este punto ya está resuelto, y dice: CONCLUIMOS, PUES, QUE EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR FE SIN LAS OBRAS DE LA LEY. Aquí, Pablo nos manifiesta el veredicto apostólico y divino sobre nuestra redención: Sólo la justicia divina, mediante la fe, pudo rescatarnos de la condenación que la ley ya había determinado. La gracia divina, preserva la ley en su sentido pleno, y hace ver que su justicia era ineludible; por eso Dios veló que su cumplimiento se diera allá en la cruz, vindicando la misma; y proporcionando, mediante la vida de resurrección, las facultades genéricas que componen la vida nueva con la justicia adjudicada por gracia para todo aquel que cree.

*** (Ro.3:29) El único Dios: Yahweh, no es propiedad absoluta del pueblo judío; ni desecha al resto de la humanidad, sino que la acopla en su contexto para forjar de ambos un solo cuerpo, y derribar la pared intermedia de separación (el soreg o muro del templo que segregaba a los gentiles), dándonos derechos igualitarios, y una gloria que el olivo verdadero comparte gozoso con el silvestre acebuche, según Romanos 11:16-25. Y Pablo confirma que la Deidad es también tal para los gentiles.

*** (Ro.3:30) Pablo ratifica la unidad y la unicidad divinal, y la forma cómo justifica por la fe a los circuncidados judíos, y a los incircuncisos gentiles. Esto es un puntapié al orgullo judío, y a su sentido de exclusividad, que nunca fue tal en cuanto al plano salvífico ...¡Me encanta Pablo!


*** (Ro.3:31) Queda un misterio por resolver: "¿Luego por la fe invalidamos la ley? ¡Para nada! En ninguna manera, sino que confirmamos la ley, la cual afirma y confirma la JUSTICIA DIVINA Y SU SANTIDAD COMO ALGO QUE CON NOSOTROS QUIERE COMPARTIR. El legalista lo verá como una demanda todo el tiempo; el redimido, como aquello que el Padre va forjando en nosotros por la vida de Jesús, y la integración mediante el Espíritu Santo.

EFRAÍN ARTURO CHÁVEZ ESPARTA  12/07/2016

1 comentario:

  1. PABLO DESCRIBE ANALÍTICAMENTE TODO LO INHERENTE A NUESTRA REDENCIÓN, Y NOS UBICA EN EL PANORAMA ESPIRITUAL Y EN EL TIEMPO HISTÓRICO-PROFÉTICO PARA QUE TENGAMOS UN ENTENDIMIENTO CABAL DE LAS COSAS QUE DIOS HA HECHO PARA ACONDICIONAR EN LAS EDADES EL MENSAJE DESTINADO A ELLAS, EN CADA GENERACIÓN.

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