martes, 5 de julio de 2016

LOS CONSIDERANDOS DIVINOS, BASADOS EN SU JUSTICIA REVELADA, TANTO POR LA LEY COMO POR LAS COSAS HECHAS, NOS UBICAN DENTRO DE AQUELLO QUE DIOS JUZGARÁ EN CONFORMIDAD CON LA LUZ OBTENIDA POR SU GRACIA, SIENDO EL EVANGELIO EL QUE DETERMINE LA SUERTE DEL GÉNERO HUMANO; ASÍ DE LOS GENTILES COMO DE LOS JUDÍOS, NO HACIENDO ACEPCIÓN DE PERSONAS, POR LAS RAZONES QUE ESTE PÁRRAFO EXPLICA.

LIMA - PERÚ  MARTES 05 DE JULIO DEL 2016

COMENTARIO EXEGÉTICO DE LA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS ROMANOS

Romanos 2:9-16.

"Tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque  no hay acepción de personas para con Dios. Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio".

*** (Ro.2:9-11) La justicia divina se expresa de un modo categórico aplicado a la actitud de cada ser humano sobre la base de sus hechos, sea que la acepten o la rechacen; recibiendo cada cual la retribución debida a su auto determinación. Por ello el apóstol da a conocer el decreto de la Deidad, aduciendo que las tribulaciones y angustias son propias de la impiedad descarada y el premio por sus maldades; independientemente de su nacionalidad o ascendencia racial y religiosa, y esto como su suerte eternal condenatoria; en contraposición, al hablar de los justificados por su gracia, revela el esplendor típico de la gloria como la radiancia que los rodea, recibiendo la honra para ellos adjudicada, y gozando de la paz divinal que lo abraza todo con su esencia y presencia, en la perfumada atmósfera en la que la Deidad reside con aquellos que lo aman, siendo judíos o griegos salvos por la fe. Para Dios no existen los favoritismos o preferencias; sino el plano de justicia en el que cada cual se ha movido, buscando como resultado el agrado divinal, adjudicándose la gloria en un sentido específico de fidelidad y gozo por el servicio útil; tanto a Dios, como a sus santos escogidos en la sazón ministerial correspondiente.

*** (Ro.2:12a) Ahora, Pablo aplica aquella justicia desde la perspectiva de la luz que cada ser humano haya tenido; ya sea en el plano remoto del gentilicio, en el mar de su ignorancia voluntaria; o en el panorama más enterado de los que conocían la ley como regla de fe y ética en el plano relacional directo con la Deidad que a ellos se revelara de un modo soberano, y que los ubicara como representantes ante todo el género humano. El mensaje de la Deidad fue entregado a Israel para que fuera guardado como tesoro nacional y como identidad; y para ser comunicado al mundo entero (toda la humanidad) como el principio que a todos abarcara para tener comunión con la Deidad, y para cubrir su beneplácito en toda la cronología humana. Así, pues, se nos revela que los que sin ley han pecado, sin ley perecerán. ¿Por qué? Porque el saber el bien y el mal está en estas personas, y si hay este conocimiento como un detalle universal, lo bueno y lo malo son cosas identificables; y el no querer tenerlos en cuenta, habla de nuestra necedad y obcecación, que no implican desconocimiento o brutalidad; sino el rechazo abierto a la verdad objetiva y apropiada, lo que nos constituye en seres perversos por autodeterminación, pensando que el ignorar a Dios NO TRAERÁ CONSECUENCIAS, siendo esa forma de pensar engañosa la que el diablo propuso como principio y paradigma: "Entonces la serpiente dijo a la mujer: NO MORIRÉIS; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, SERÁN ABIERTOS VUESTROS OJOS, Y SERÉIS COMO DIOS, SABIENDO EL BIEN Y EL MAL" (Gn.3:4-5).

*** (Ro.2:12b-13) En esta segunda parte, el apóstol refiere a los que conocen la ley porque les fue revelada, viviendo bajo su perspectiva y gobernación como principio regente que demanda de ellos obediencia absoluta, habiendo de ser juzgados por ella cuando llegue su momento, según lo acordado por la Deidad. ¿Le habrá servido de algo al judaísmo el conocimiento de los principios que rigen la santidad divina como la cabal naturaleza que todos habrían de replicar? La conciencia de culpa en el judío ha de ser más notoria en ellos que en la conciencia de la gente impía que no conoce a Dios. Así, pues, la luz que en ti hay debe conducirte al arrepentimiento, así en tu mente como en tu actitud hacia el principio estipulado por la Deidad, a quien se conoce por medio de las cosas hechas (Ro.1:19-20). Y añade que los oidores-no hacedores carecen de justicia ante Dios (significando ésta la obediencia a todos los principios revelados por Yahweh como estilo de vida; y no sólo como un pensamiento flotando en el mar de la incertidumbre y el cinismo religioso). El ser hallado justificado, indica que hemos sido sometidos a un análisis espíritu-anímico-corpóreo, juzgándosenos como ajustados al propósito, y gente cumplidora del sino divinal correspondiente. Nuestra persistencia en el justo vivir y el justo obrar, compone el plano santificante que nos llevará a alcanzar nuestro nivel de herederos de la gloria.

*** (Ro.2:14) El análisis paulino va más allá al referirse a la conducta de los "sin ley", quienes asombrosamente se conducen como si la tuvieran, es decir, hacen notoria su conciencia de bien y mal, aunque sin un conocimiento revelacional del Dios vivo en su naturaleza esencial como la razón del por qué son estas cosas así, juzgando las cosas por sus resultados, percibiendo a Dios de una manera remota, difusa y abstracta; mas aprobando el sentido de justicia que el Padre puso en ellos por el factor creacional que el enemigo no puede negar u ocultar completamente (Ec.3:11). El árbol de la vida, y el de la ciencia del bien y del mal, son  creación divina. El primero, contiene la verdad esencial, santa, justa y buena; el segundo, percibe el bien y el mal, sin el sentido específico de lo que es la vida con Dios, asumiéndolo como inexistente porque no ocupa un espacio racional soberano en ellos, el cual se percibe por el espíritu, el cual no fue encendido por alinearse bajo una perspectiva bipartita que no tiene lo santo, justo y bueno como su origen; sino las luces parpadeantes de sus intermitentes conciencias. Y, a pesar de todo ello, tienen una ley obrando en sí mismos ¡Qué glorioso es el Señor!


*** (Ro.2:15-16) Pablo nos dice que los gentiles tienen la OBRA DE LA LEY ESCRITA EN SUS CORAZONES, y su CONSCIENCIA; que representa esa parte de nuestro espíritu humano que  no se apagara totalmente; sino que solamente se amorteciera, y que de vez en cuando tuviera "hipos o saltos espirituales", cuyos fulgores nos permitieran ver más allá de lo evidente, llevándonos al tribunal de nuestro fuero interno, donde las acusaciones y las defensas se evidencian en la forma de razonamientos profundos que abisman nuestro ser, que nos elevan, y nos hacen conscientes de la justicia divina más allá de la simple razón humana; y que nos amonestan también, llamándonos al arrepentimiento. Y es en ese mundo secreto e incomprensible que aquella luz de célica luminiscencia nos hace saber que habrá un juicio, que todo lo que hagamos será traído ante el tribunal divino, y que será el evangelio el que servirá de justa y equitativa balanza que determine nuestra sentencia en el juicio.

EFRAÍN ARTURO CHÁVEZ ESPARTA  05/07/2016

1 comentario:

  1. EL APÓSTOL NOS EXPLICA MAGISTRALMENTE COMO ES APLICADA LA GRACIA EN TODAS LAS INSTANCIAS, Y CÓMO ESTA ES LA DIVINA RESPUESTA A LA NECESIDAD DEL GÉNERO HUMANO: LA JUSTICIA POR GRACIA, Y LA NECESIDAD DE PERMANECER EN LOS PERÍMETROS DE LA MISMA PARA NUESTRA PROPIA SEGURIDAD, PUDIENDO MIRAR EL FUTURO CON ESPERANZA, Y NUESTRO DESTINO EN LA GLORIA DIVINAL.

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