viernes, 25 de marzo de 2016

EL TINO DEL ESCRITOR SAGRADO LE PERMITE MOSTRAR LA GLORIA MOSAICA SIN LESIONAR PARA NADA LA MISMA, PERO PROPONIENDO QUE LA MISMA NO ES COMPARABLE CON LA DEL HIJO DE DIOS, QUIEN ES EL CONSTRUCTOR Y SUSTENTADOR DE AQUELLA CASA EN LA QUE MOISÉS LABORA COMO MAYORDOMO. UNA GLORIA DIFIERE DE OTRA SOBRE LA BASE DE LA NATURALEZA Y POSICIÓN QUE SE LES ASIGNA DESDE SU APARICIÓN EN ESCENA, DÁNDOLE A CADA UNA LA GLORIA Y HONOR QUE LE CORRESPONDAN.

LIMA - PERÚ   VIERNES 26 DE MARZO DEL 2016

COMENTARIO EXEGÉTICO DEL LIBRO DE HEBREOS

Hebreos 3:1-6.

"Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como Hijo sobre su casa, la cual casa somos  nosotros, si retenemos hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza".

*** La expresión: Por tanto, indica por lo expuesto con anterioridad, diciendo luego hermanos (esto en cuanto a la filiación, marcado reiterativamente), y santos (implicando la condición y los derechos inalienables que le son propios a los santificados, apuntando a la herencia), refiere el autor nuestra participación en el llamamiento celestial (algo que nunca debemos olvidar porque ello representa nuestra dignidad), apuntando aquí a lo sobrenatural, se nos insta a considerar (estimar, valorar, cuantificar y cualificar) al apóstol (el primero que fue llamado para anunciar y representar el rol protagónico como mensajero y mediador de nuestra confesión o profesión de fe) Cristo Jesús. Me gozo de ver cómo el autor sagrado glorifica y magnifica la imagen del Señor ante los ojos, oídos y corazones de quienes estamos involucrados en esta realidad de orden trascendental.

*** La honrosa mención del Señor, por haber sido divinamente constituido como el guía oficial de esta verdad escritural y representativa (me refiero aquí al plano relacional y sacerdotal en el que el Señor nos incluyera vía la identificación con él) nos debe llevar a pensar en la dignidad de quien recibe una mayordomía o una asignación para constituirse como el nexo entre Dios y nosotros, ligando el cielo con la tierra en una sola realidad trascendente (Mt.28:18-20). Aquí, el autor sacro nos lleva a la casa de Dios como la familia constitutiva del mismo, mostrando desde ya la realidad corporativa en la que somos llamados a movernos para cubrir su propósito.

*** Moisés, como el caudillo y legislador de su pueblo, alcanza ribetes gloriosos entre la nación hebraica como insigne servidor de la casa de Dios (la familia de Dios), componiendo ello su gloria y singularidad, siendo el sello de su fidelidad aquello que se quiere ponderar como un hecho trascendente. Así, tras ponderar a Moisés al extremo de lo excelso en el área del servicio, el escritor de la carta a los hebreos contrapone esa realidad reconocida por todos los judíos a la del Señor Jesús, quien es el autor y sustentador de aquella casa de Dios en la que Moisés destaca como siervo insigne y sin parangón. Hemos de notar el tino del autor para no demeritar la imagen del caudillo israelita: pero con toda la gloria que le queramos asignar, no puede equipararse con la gloria sublime de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo, porque la casa misma no puede tener una gloria mayor que aquel que la hizo o construyó.






*** (V.4) Aunque se reconoce la autoría del constructor de la casa, asignándole una ponderación admirable por el hecho en sí, se argumenta que Yahweh es el autor de todo, y quien es digno de toda gloria y honor. El autor va adrede de menos a más, para que veamos en una forma gradual el panorama glorioso que cubre al siervo, al Hijo, y al Arquitecto y Constructor divino que está por encima de todo ello.

*** Tornando al punto, se postula una vez más el alto grado de fidelidad de Moisés en toda la casa (familia) de Dios, COMO SIERVO, para testimoniar lo que había de decirse más adelante en lo concerniente a su rol estelar y su singularidad...

*** "Pero CRISTO COMO HIJO SOBRE SU CASA,  la cual casa somos nosotros..." Esto aclara lo referente al hecho de que somos la familia de Dios, y la casa a la que el autor se viene refiriendo desde el inicio del capítulo; si la fidelidad y la confianza de lo recibido nos hace vivir y gozarnos en la esperanza. Así, pues, la casa de Dios posee una viva expresión, su fe y esperanza puestas en el Señor que ahora vive y reina en ellos. la esperanza es la que prueba constantemente nuestra firmeza en el Señor, y el GPS divinal nos ubica rápidamente, y testifica de nuestro estado espiritual.

EFRAÍN ARTURO CHÁVEZ ESPARTA   25/03/2016

1 comentario:

  1. LOS PLANOS COMPARATIVOS NOS AYUDAN A VER EL CONTRASTE ENTRE LO GRANDE Y LO MÁS GRANDE; LO EXCELSO, Y LO INSUPERABLE; LO GRANDIOSO, Y LO MARAVILLOSO; DE MODO QUE LAS DUDAS O LAS OBJECIONES SE VEAN DILUIDAS POR LA CONSISTENCIA DE LA GLORIA ASIGNADA AL HIJO DE DIOS

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