lunes, 15 de mayo de 2017

EL TESTIMONIO DE JESÚS, ADVERTIDO POR LOS NECIOS OBSERVADORES JUDÍOS, PRETENDÍAN NEGAR LAS EVIDENCIAS, Y HASTA USABAN TÉRMINOS COMPARATIVOS PARA ENCONTRAR CIERTOS PARALELISMOS ENTRE JUAN Y JESÚS, ALGO QUE EL SEÑOR SE ENCARGA DE ACLARAR, COMO LO VEMOS EN ESTE PÁRRAFO.

LIMA - PERÚ     LUNES 15 DE MAYO DEL 2017                   MENSAJE # 1754

JUAN 5:30, 35-36, 37b-38.

"Yo no puedo hacer nada por mí mismo. Yo juzgo según lo que oigo, y mi juicio es justo, porque no busco hacer mi voluntad, sino hacer la voluntad del que me envió...Juan era una antorcha que ardía y alumbraba, y por algún tiempo ustedes quisieron regocijarse en su luz. Pero yo cuento con un testimonio mayor que el de  Juan, y son las obras que el Padre me dio para que las llevara a cabo. Las obras mismas que yo hago son las que dan testimonio de mí, y de que el Padre me ha enviado... Ustedes nunca han oído su voz, ni han visto su aspecto, ni tienen su palabra permanentemente en ustedes, porque a quien él envió ustedes no creen".

=== Este precioso capítulo está colmado de revelación divina sobre la autoridad del Hijo, y de cómo cada uno de los que le vieron en su ministerio de mis doscientos sesenta días se constituyeron en sus testigos al  ver cómo se movía y las cosas que hacía para la gloria del Padre. Jesús arguye que él no puede hacer las cosas por sí mismo (implicando que él actuaba siguiendo las divinas ordenanzas, y no obrando a título personal, o arbitrariamente, obedeciendo a su cadena de mando). Él entendía que para hacer juicio era necesario escuchar detenidamente a los litigantes, formulándose un criterio sobre la base de lo expresado por ambos litigantes. Y luego al poner todo en las manos de Dios, tomar de la palabra escrita para definir de acuerdo a la voluntad divina. El inocente era librado, y el impío era castigado conforme a su maldad. La ejecución de la voluntad del Padre componía el agrado divinal y el cubrimiento de su propósito; y eso era lo que Jesús buscaba. los criterios que se apartaban de la voluntad del Padre, y funcionaban a la sazón de quien quería imponerlos, estaba bien lejos de sus pretensiones.

=== Jesús, consciente de la gloria que se le impartiera a su Heraldo, Juan el Bautista, refirió el cómo la nación había puesto sus miradas en aquel profeta que les hacía recordar a Elías con su ánimo para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y el de éstos, a los padres, trayendo a todos a la divina actualización, proponiendo el reino de los cielos como su divina consigna; mas todos se sentían identificados con el lenguaje y el accionar de Juan, y la luz que emanara para la nación israelita; pero no era él LA LUZ, sino un anunciador de la misma en la persona del Hijo de Dios, y Dios manifestado en carne: Jesucristo. Y Jesús comienza a ministrar acerca de su gloria como el Mesías esperado por causa de sus obras (recordemos que el Bautista no hizo ningún milagro), y que su misión, según las palabras del ángel Gabriel era CONSENSUAR AL PUEBLO DE DIOS, PARA TENER UN PUEBLO BIEN DISPUESTO, PARA RECIBIR AL MESÍAS, y punto (Lc.1:16-17). La llegada del Mesías hizo que Juan voluntariamente se eclipsara, para que LA LUZ ESPLENDENTE DEL SEÑOR no se viera opacada o rivalizada por ninguna otra. La Religión no disfruta de la Relación divino-humana, porque ello eclipsa la gloria de nuestros egos mortales, despojándonos del reconocimiento natural. Juan, el Bautista, entendía su rol, y nunca se sintió rechazado ni desfasado, sabiendo abandonar el escenario cuando su labor había concluido. Como se dice en un ring de box al sonar la primera campanada: "Segundos (Egos) afuera", dejando que los púgiles que tienen el protagonismo procedan al combate pertinente. Este era un asunto entre Jesús, representando al reino de Dios; y Satán y sus huestes representando la hegemonía diabólica que habría de ser suprimida, en una ordalía cuyo final no ignoramos.

=== Las obras de Jesús daban testimonio de su posición, y representaban las credenciales que desde la era arqueotestamentaria se estaban aguardando. Un siervo fiel sabe dar un paso al costado cuando ha llegado su Patrón y Señor: Nuestro Señor y Dios, Cristo Jesús. El divino obrar siempre se revela por Palabra y Poder; no es un monólogo convincente, o palabras persuasivas, o una impresionante oratoria; sino por la evidencia representativa de los reinos. El reino satánico enferma; el de Dios nos sana; el dominio satánico anula tu pensar y hasta tu personalidad, desde la influencia simple, hasta el aturdimiento llevando cautivo a su cuerpo y mente hospedadores mediante sus filosofías, sus sofismas y sus extravíos, sus sensaciones y su aparente control sobre las cosas, que no son sino ficciones forjadas por el enemigo para entrampar mentes humanas y sus necios pareceres. ¿Cuál era la razón por la que los judíos no podían creerle? Porque desconocían la Verbal expresión (me refiero a Jesús como el Verbo de Dios) siendo ésta algo referencial en la Palabra misma, pero que nunca había llegado hasta ellos hasta que Jesús vino manifestado en carne, viendo dos cosas aquí: SU VOZ VERBAL, Y SU ASPECTO ANTROPOMÓRFICO: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn.14:7-11). Y esta parte es la que más fuerte habla a nuestros corazones: "Ni tienen su palabra permanentemente en ustedes, porque a quien él envió ustedes no le creen". La palabra no es para ser recordada o guardada en alguna buhardilla mental, o en el desván; sino algo que debe estar en nuestra mente y en nuestro diario obrar. Nuestra fe es certeza plena, absoluta convicción acerca de lo que Dios ha dicho de nosotros.

 EFRAÍN ARTURO CHÁVEZ ESPARTA             15/05/2017          MENSAJE # 1754

1 comentario:

  1. CADA VEZ QUE EL SEÑOR TIENE QUE EXPLICAR LAS COSAS EN UNA FORMA DETALLADA, NOSOTROS SLAIMOS ENRIQUECIDOS, Y PONE EN NUESTROS ENTENDIMIENTOS DEL SIGLO XXI COSAS QUE SIGLOS ATRÁS PARECERÍANN ININTELIGIBLES. ATENTOS A LA DECLARACIÓN DEL SEÑOR.

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