sábado, 26 de agosto de 2017

ESTEMOS ATENTOS A LA CONFESIÓN DEL PROFETA DANIEL SOBRE EL PECADO DE SU PUEBLO (ÉL SE INCLUYE) Y DE CÓMO ESTA INSENSATEZ Y OBSTINACIÓN DAÑÓ DEFINITIVAMENTE EL PANORAMA RELACIONAL CON LA DEIDAD. ERA TIEMPO DE ARREPENTIRSE.

LIMA - PERÚ     SÁBADO 26 DE AGOSTO DEL 2017             MENSAJE # 1961

DANIEL 9:1-5.

"En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Yahweh al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Yahweh mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor. Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado...".
=== Los capítulos 7 y 8 están pletóricos del panorama histórico y profético de cómo fluctuarían las edades bajo las hegemonías de los pueblos gentiles (comparados siempre con las bestias de la tierra: León-águila = Babilonia; Oso = Medía y Persia; Leopardo = Grecia; y una amalgama de difícil descripción en la cuarta bestia, que representara al imperio romano); pero al llegar al noveno, un meticuloso Daniel está estudiando y analizando las profecías de Jeremías en lo inherente al cumplimiento de los setenta años de desolaciones para el pueblo judío en Babilonia (Jer.25:11; 29:10). El profeta, lleno de esperanzas sobre el particular, ansiaba saber si los mismos habían llegado a su fin, y la liberación de Israel se acercaba; y es por eso que él se allega a este texto queriendo saber si sería parte del remanente que retornara a Judá, y que celebrara el ser un restaurador más. Lo que más nos debe llamar la atención es la forma en la que el profeta se acerca a Dios; no ocultando su ansiedad, pero manteniendo la humildad  el respeto que le eran característicos al comunicarse con su Señor y Dios. Dirigiendo su rostro hacia Jerusalén, buscó el contacto con la Deidad, y oró (abriendo el contacto con la celeste esfera); y rogó (entendiendo que su actitud hacia el Señor había de ser de súplica); y estando en ayuno (afligiendo su alma buscando una plenitud); vestido de cilicio (ropas ásperas que indicaban el dolor que lo atenazaba); y ceniza (implicando la mayor humillación buscando el ser oído); procediendo a exhalar todo lo que adentro lo motivaba, sintiendo la necesidad de hacer confesión delante de la Deidad, reconociendo su Señorío, su excelsitud, llenándose de fervor espiritual, y sintiendo un profundo temor, procedió a reconocer la fidelidad divina al pacto concertado con el patriarca Abraham, y refrendado para con ellos tras su liberación de Egipto, reconociendo dos cosas básicas: (1) La celosa guardianía del pacto por parte de la Deidad, honrando al máximo su compromiso; y (2) Mostrando su misericordia para con su pueblo elegido, si ellos eran tan celosos como él, amándolo fervorosamente y guardando sus mandamientos.


=== Dado que esto último (la fidelidad de su pueblo) no se había dado; no había lugar a reclamo por la elección; sino al petitorio de misericordia por parte de los transgresores, previo reconocimiento de la justicia divina, y de sus fallas y pecados a través de su historia, y eso es lo que el profeta hace en esta porción de la palabra: (1) Hemos pecado (He aquí el tácito reconocimiento de la culpa personal y nacional, de la que no podían eximirse); (2) Hemos cometido iniquidad (Esto es el pecado repetitivo del que nunca desearon arrepentirse); (3) Hemos hecho impíamente (Se habían comportado como gente que no conociera ni respetara al Dios vivo, enajenándose de su comunión); (4) Hemos sido rebeldes (A pesar de las manifestaciones de misericordia, y de las amonestaciones proféticas correspondientes, la actitud de Israel no sufrió variante alguna, manteniéndose tercamente en su maldad; (5) Nos hemos apartado de tus mandamientos y ordenanzas (Esto es el sello de las iniquidades, revelando por su conducta y actitud que no deseaban estar dentro del contexto del divino fluir, manteniéndose al margen de lo que era su línea conductual sobre la base pactual. A continuación, (6) No hemos obedecido a tus siervos los profetas que en tu nombre hablaron a (a) nuestros reyes, (b) nuestros príncipes, (c) nuestros padres, (d) y a todo el pueblo de la tierra. Vale decir que, desde el más importante, hasta el más insignificante, todos se habían apartado del santo mandamiento que les fue dado, y por ello vino el juicio sin atenuantes.

=== Daniel, establece la JUSTICIA DIVINA con todos sus honores, conforme a lo pactado; y contempla también la desnudez y la necedad del pueblo judío, entendiendo que su situación es el producto de su accionar, y de su obstinación al permanecer ajenos a las ordenanzas divinas, entendiendo el por qué Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel fueron erradicados de la tierra de promisión. Si nosotros hacemos un cuidadoso auto análisis, encontraremos las áreas deficitarias que nos han colmado de afrentas y desilusiones, de dolores y frustraciones; porque la Gracia no es licencia para pecar, ni un seguro anti-Dios, o un amparo contra la justa aplicación de la disciplina, o del castigo pertinente. Si nos volvemos al Señor, hagámoslo como lo hizo el profeta Daniel, reconociendo nuestra necesidad de arrepentirnos para recibir la misericordia de nuestro Señor y Dios, pasando luego a los terrenos de su gracia y su oportuno socorro.



EFRAÍN ARTURO CHÁVEZ ESPARTA            26/08/2017             MENSAJE # 1961.

1 comentario:

  1. EL PUEBLO DE DIOS DEBE ESTAR ATENTO A CADA ASPECTO DE LA COBFESIÓN DE DANIEL, ENTENDIENDO EL USO CORRECTO DEL LENGUAJE Y LA ACTITUD PARA ACERCARNOS A DIOS DESPUÉS DE DARNOS CUENTA DE NUESTRA CONDICIÓN Y DE NUESTRO ÁNIMO POR SER PERDONADOS Y RESTITUIDOS.

    ResponderEliminar